Cómo un cielo estrellado 1 Capitulo 3
COMO UN CIELO ESTRELLADO 1 Capítulo 3
Capítulo 3: Te conocí
El haber escuchado a Mylaf, su guía espiritual, había causado que
Chiesa saliera a despejar un poco su mente, no podía entender muy bien
la situación por lo que había decidido ir al baño para refrescar su
rostro. Dayve noto cuando Chiesa había salido del baño, así que sin
mas se acercó hasta quedar cerca de ella.
-Oye, creo que es tu joya, se te cayó –la rubia le miro con un poco de
confusión al inicio, hasta que vio el objeto que estaba en su mano.
-Ah, gracias. No me había dado cuenta – Dijo al tiempo que tomaba el
collar con el dije de estrella, al parecer cuando había salido de su
habitación se le había caído -Dayve… ¿me acompañas a mi cuarto?
-Sí- a pesar que tal pedido lo había tomado desprevenido no pudo
ignorar aquella invitación.
-Dayve… ¿sabes tocar el bajo eléctrico? – pregunto la ojiverde
mientras guiaba al su compañero hasta su cuarto correspondiente.
-Sí… es que estuve en una banda en otro planeta – comentó el ojiazul
dejándose guiar, no demorando mucho en llegar a la habitación
indicada, entrando a la misma junto a su compañera.
-¿Me podrías enseñar a tocar? Es que tengo un bajo, pero debido a lo
que ocurrió con la Tierra no he podido tener clases de bajo.
-Sí claro… oye y después de eso, te enseño mis cosas y discos de rock.
-Si! – escuchar aquello había alegrado de sobremanera a Chiesa por lo
que le regalo una gran sonrisa.
Dayve no entendió por qué pero de pronto se puso nervioso y sintió
cómo su corazón había empezado a latir de forma más rápida. Escogió
ignorar aquél extraño sentimiento que tenía por lo que observo su
reloj que servía de almacén digital y poder sacar del mismo su bajo
para empezar a enseñarle.
-Mira, para comenzar, la parte superior de tu guitarra se sujeta con
la mano derecha y con la izquierda, la parte inferior, hazlo así,
mira- Dayve estaba improvisando, enseñándole de la forma en que el
mismo se preparaba para tocar.
-¿Así? – Chiesa copio la postura del ojiazul pero variando la posición
de las manos.
-Sí, pero es al revés… - quizo corregirla pero fue rápidamente interrumpido.
-Pero es que soy zurda. Tú eres diestro – comentó de forma divertida
la joven, se había olvidado decirle sobre aquél pequeño detalle.
-Ah, ya entiendo… entonces saca tu bajo- Chiesa busca su bajo por su
almacén y lo saca a través de su almacén portátil -Bien hecho, para
zurdos es al revés, la parte superior a la izquierda y la inferior a
la derecha.
-“¿Cómo es que él siendo tan arrogante es tan amable conmigo?, sé que
parece pesado pero es un buen tipo” – pensó Chiesa al tiempo que
seguía sus instrucciones -*Su hermana Chloe tenía razón*-
Ambos se encontraban hablando tan animadamente que no se habían
percatado que había pasado casi una hora y es que se encontraban
compartiendo sus gustos en común mientras seguían con las prácticas.
-Dayve realmente tienes mucha paciencia para ayudarme a tocar el bajo-
decía muy animada Chiesa en uno de los descansos que habían tomado.
- ¿En serio lo crees? A decir verdad eres la primera persona a la que
le doy clases – confeso un poco divertido ya que no se había imagino
en tal situación- ¿Deseas escuchar música de mi ex banda?
-Sí, claro sería genial! – Sin decir más Dayve busco la playlist en su
celular y empezó a reproducir las canciones de su ex banda, de alguna
extraña forma se sentía feliz en ese momento.
-Alucinante, es una buena banda – dijo Chiesa dijo mientras la música
seguía sonando - por cierto ¿Te gusta jugar videojuegos?
-Sí, mi favorito es Crash Bandicoot-
-Sí, yo también lo juego. Ese videojuego es uno de los clásicos.
-“Siento que hablar con ella me tranquiliza”- pensó Dayve mirando de
reojo a la ojiverde mientras ella seguía hablando de forma animada,
cerró los ojos y sonrió de forma sincera.
-Ahora sé que son geniales, lo único malo es que ya es demasiado
realista jugar y sentir el dolor cuando te golpean en un juego de
peleas… eso ya es exagerado.
-Sí, eso sí… -Entendía un poco a lo que se refería ya que no era la
primera que pensaba eso de su juego favorito.
-¿No es interesante ponerse un casco y ver todo como un juego?
-Sí…
En tan sólo poco tiempo ya habían llegado al Sistema Solar Binario
Marvelous-081. Aterrizaron en la zona de autocontroles del sistema,
cada uno de los tripulantes fueron a su respectivo destino, a pesar de
las diferencias entre cada uno, al escuchar la historia de Chiesa y la
desaparición de su papá se habían comprometido en ayudarla, por lo que
iban a regresar luego a aquel lugar para empezar la búsqueda.
Luke debía regresar a su planeta natal, Karin a la Terra, mientras que
Dayve, Chloe y Chiesa se dirigían a Setunn.
Dayve y Chloe ven a Setunn como su planeta natal. Ellos fueron criados
por su abuelo ahí. Habían sido enviados a la Tierra como estudiantes
de intercambio. Ahora ayudan a Chiesa a buscar pistas para saber la
ubicación de su padre.
Antes de despedirse, Luke muestra su forma humana y Chloe queda sorprendida.
-¿Acaso eres Alkeit?
-¿Qué? No soy ese tipo.
-Si eres tú.
-Estás loca.
-¿Recuerdas la promesa?
-No, disculpa.
Chloe se pone muy triste, toma, eso es para ti.
-Ah ya, gracias.
Ya apenas pisando el suelo de Setunn se puede ver las maravillas que
este planeta tiene, cielo tornasolado, los misteriosos castillos
flotando encima de las lunas, sus hermosos anillos y muchas otras
cosas.
Chiesa se va hacia una dirección pero se choca con un chico de
aproximadamente su edad, tiene cabello negro hasta los hombros, unos
ojos marrones oscuros, de rasgos asiáticos y alto.
-Chiesa… ¡Cuidado!
Pero Chiesa no le hizo caso…
-Ah… disculpe… no me fijé por donde caminaba. –Dice Chiesa.
-No te preocupes… no importa –sonríe.
-*Que guapo es*. Oye, ¿tú eres un aprendiz para celestial no? –Pregunta Chloe.
-Sí.
-Lo reconocí por el uniforme que llevas puesto. ¡Ah! Chiesa, él puede
que nos pueda ayudar.
-¡Ah! Sí, ahora que lo recuerdo.
Le cuentan todo lo sucedido al muchacho, él no podía dejar de pensar y
ver una manera de ayudarlos.
-Por cierto, ¿Cómo te llamas?
-Me llamo Shane, un gusto conocerlos y sé quién los puede ayudar, el
Celestial Dembru, los voy a llevar para allá, yo entro a hablar con él
y me esperan aquí.
Ya afuera, Shane se sienta al lado de Chiesa a contemplarla. Esto
genera celos a Dayve.
-*Ya deja de mirarla así*
-Es muy linda…
-¿Ah? ¿Qué dijiste?
-Ah, nada.
Dayve quiere pegarle y Chloe siente la atmósfera.
-Dayve, ya cálmate por favor.
-¿Qué fue lo que sucedió exactamente en la Tierra?
- El planeta Erganio volvió a encontrarse con la Tierra, después de
miles de años y esta vez los daños se han vuelto más desastrosos.
Ahora la Tierra es un planeta sin vida con objetos del pasado, ni
siquiera hay oxígeno suficiente.
-Oh… qué pena.
-La verdad es que me siento muy sola sin familia y sin hogar al cual regresar.
-No, no estás sola. Tienes a mí y a los demás. Puedes considerarme tu
amigo. –le sonríe.
Dayve sólo lo mira fijamente.
-*Dios… ¿Qué cosa tiene este tío en la cabeza?* pensó.
El señor Dembru acepta la visita de los chicos y coordina una cita con
Chloe ya que desean encontrar al padre de Chiesa, una vez adentro…
-Señor Dembru, ¿usted sabe algo sobre esta persona? –Y le enseña en un
cybercam el holograma de Pherseo. ¿Por qué es que ese hombre no tuvo
infancia?
-Muchacha, tan rápido no se pueden saber las cosas, solo diría que
aquel hombre tiene suerte de estar vivo.
Entonces, sale y suspira.
-Nada, solo sé que tu papá está vivo… ese viejo malagradecido.
-Te he oído. –Intervino.
-¡Ah! Lo siento. –Se avergüenza.
-Chloe, ¿Qué paso?
-Hija. –Y se acerca donde Chiesa. No pierdas la esperanza de hallar a
tu padre. Dios está de tu lado.
-Gracias. –Sonríe.
Había aparecido un perro gris por los alrededores, lindo y de
brillante pelaje, había sido cuidado por el Sr. Dembru, quien cuenta
que había aparecido lastimado y cojo, que nada más puede hacer por él.
Karin aparece luego de su visita tras Terra junto con Luke.
-¡Luke! ¡Karin! Volvieron –y se pone contenta.
-Sí, claro que sí. –sonríe.
-No puedo cuidar más de él.
-Yo lo quiero. Qué lindo perrito. -Dice Karin.
A Luke no le agrada el perro y el comenzó a gruñirle, Luke corre y lo
persigue… todos se echaron a reír aunque Dayve no porque no tenía buen
humor.
-Oye, Dayve… ¡Dayve!
Dayve se hace el sordo. Shane lo mira.
Comentarios
Publicar un comentario