Cómo un cielo estrellado 1 Capitulo 2
COMO UN CIELO ESTRELLADO 1 Capitulo 2
Capítulo 2: El destino nos unió
Cuando estuvieron en un lugar seguro las naves comenzaron a unirse,
poco a poco se iban acercando hasta lograr visualizar a los
tripulantes de cada una, notando que eran un total de cinco personas y
un robot.
-Ah... hola Karin. –habla desganadamente un joven alto de ojos color
azulino, de cabello marrón liso que llegaba un poco más arriba de los
hombros.
-Hola, Dayve. –corre alegremente y lo abraza, la chica también era
alta, poseía unos ojos morados, cabello color verde liso, largo hasta
los hombros y lleva una vincha de color lila.
-Oye, ya suéltame. Estás muy pegada a mí. -se quejó Dayve pero sin
hacer algo realmente para alejarla.
-¡Ah! –Reaccionó Karin. –Lo siento. -dicho eso se alejó un poco pero
aun manteniéndose a su lado.
Chiesa entró en la sala, encontrándose a Luke en medio de esta, sus
miradas se cruzaron por minutos que parecían eternos, no se habían
percatado que una nueva integrante entraba a la sala también, una
chica rubia, de ojos grandes y celestes, su cabello ondulado sujeta en
una cola de caballo. La chica miro a ambos chicos y aclaró su voz un
poco para romper la tensión en el ambiente, para luego empezar a
hablar.
-Hola, chicos, soy Chloe Lavorato, mucho gusto. –se presentó mientras sonreía.
-Hola... -respondió por fin rompiendo el contacto visual con Chiesa y
poder observar a Chloe. - Yo soy Luke y ella es Chiesa. – notó como
alguien más entraba en la sala, era el robot que había salvado.
- ¡Ah! Ahora que me olvidaba, ¿Cuál es tu nombre robot?- esta vez fue
Chiesa la que habló, mientras se acercaba a su compañero robótico.
-Soy Taimax 56123753567976.- se presentó.
-No tu serie, sino por cómo te conocen. – Luke esta vez fue quien preguntó.
-Ah ya, soy Taimax-561. Humano ¿Por qué me salvaste? Si no tiene
lógica. Me hubiera dejado ahí. – ladeó un poco su cabeza ya que en su
logística no había posibilidad que alguien se arriesgara de ese modo.
-Porque para mí eres una vida más que salvar así seas una máquina. -Luke sonríe.
Un sonido llamo la atención de todos los presentes, volteando a ver a
las dos nuevas personas y últimos integrantes en la nave.
-¡Ups! Me olvide, el joven que está a mi lado, es el espeso de mi
hermano llamado Dayve Lavorato, sé que parece pesado, pero es buen
chico y Karin, una vieja amiga, nos conocemos desde la infancia-
presentó Chloe mientras señalaba a cada mencionado.
-Un gusto. -dice Dayve haciendo una pequeña reverencia con la cabeza
en muestra de saludo.
-Lo mismo digo jejeje. -Karin alzo ambas manos para poder saludar a
todos con una gran y jovial sonrisa.
En eso Chloe se acercó a Chiesa y susurro cerca de su oído para que
sólo su compañera pudiera escucharla.
-Oye... oye... Chiesa... ¿tú qué sabes de Luke? -preguntó curiosa.
–Cuéntame por favor.
-No muchas cosas, pero solo sé un poco. -dice Chiesa volteando para
poder verla pero sin alzar mucho la voz -¿Por qué tanto interés? Solo
sé que es un chico bestia.
-En realidad, ¿sólo eso? –Chloe hizo un pequeño puchero ante la
respuesta. -Vaya yo que pensé que sabias más.
-Perdón por no poder decirte más – sonrió en forma de disculpa- A
propósito, ¿acaso te gusta?
-No, para nada, solo que... preguntaba por curiosidad. -Habla Chloe.
-Pues no lo parece. –Sonríe.
-Jajaja ya basta, Chiesa. -no pudo evitar que aquella afirmación
causará un pequeño sonrojo en sus mejillas.
En eso Chiesa voltea y ve a Dayve con los audífonos puestos, al
parecer escuchando música mientras conversaba con Karin.
-Oye... Dayve ¿Qué música escuchas? - cuestionó Karin mientras
intentaba acercarse al chico y poder escuchar un poco la melodía que
sonaba.
-Una interesante. -respondió de forma seca mientras se alejaba de su
compañera empezando a caminar en dirección opuesta.
-Anda Dayve, no seas malo conmigo. -hizo un puchero cruzándose de
brazos por el comportamiento del contrario.
Más tarde, cada uno se fue a su habitación y comenzaron a llevar sus
pertenencias cibernéticas... tenían la función de guardar los objetos
por medio de unos aparatos parecidos a los relojes... llevaban
abrigos, comida y todo lo que fuese necesario.
Chiesa en eso... saca un paquete que no recuerda haberlo visto antes y
lo abre, se trata de una carta virtual y se escucha la voz de su padre
llamado Pherseo que le decía...
-"Querida hija, ya estarás dándote cuenta de lo que realmente es el
sentido de la vida, lo que uno tiene que llevar al frente, las
palabras sobrevivir y tener esperanza, eso es lo único de lo que debes
de saber y eres más fuerte de lo que pareces y busca bien entre tus
pertenencias, porque encontrarás una pequeña sorpresa para ti, sé que
te encantará, feliz cumpleaños atrasado, te desea tu papá".
Chiesa se puso triste, busco bien y encuentra un collar de plata con
un dije de estrella azul, como ella tanto lo deseaba, nunca pudo tener
uno, pero su padre se esforzó tanto para poder mandarlo a hacer, era
de diamantes azules y por eso se le hizo difícil, pero lo logró.
-Padre, gracias. –ella quiso aguantarse las lágrimas, pero no puedo
evitar soltar unas cuantas, se encoge y se apoyó sobre sus brazos
tapando el rostro para luego seguir llorando -Era esto lo único que me
quedaba.
-"No te preocupes no le ha pasado nada, él está vivo." -en eso ella
reacciona y mira por todo su cuarto, pero no había nadie más.
-Esa voz... ¿Quién eres?
-Soy tu guía espiritual, Mylaf, tu consciencia, tu luz, tu corazón,
aquel ser que te guiará en el buen camino.
Dayve estaba en su habitación, pero sintió como su estómago empezaba a
hacer ruidos de hambre, con desgano se levantó de su lugar y se
dirigió hacia la cafetería, soltó un pequeño suspiro de alivio al
notar que estaba el lugar vacío, pero no le duro mucho, ya que al
parecer a alguien más se le había ocurrido ir a comer algo.
-Eres bien popular, ¿no? -pregunta Luke después de un momento de
silencio que se había formado entre ambos.
-Sí y, ¿qué? – suelta restándole importancia, mientras buscaba entre
las gavetas por algo de comida.
-Quisiera ser como tú. -dice admirado mientras en su cabeza empezaba a
imaginar aquel escenario.
-Vaya que eres idiota. -dejó su labor de buscar comida para voltear a
ver a Luke.
-¿Por qué? Si tener a varias chicas que te admiren es como un sueño
hecho realidad. -soltó animado mientras cruzaban mirada.
-¿En serio? Pues, hazlo. Además, tu actitud es media tonta. -dice Dayve enojado.
-¿Cómo se te ocurre semejante cosa?
-Solo por ser un bajista de una banda conocida Black Hole no quiere
decir que entré porque quería ser popular, sino que me gustaba tocar
el bajo, solo quise experimentar- Luke se queda callado por lo que
Dayve siguió hablando -Pero ¿sabes qué? Hasta ahora siento fastidio
por las chicas, siempre han querido acosarme y como no las he dejado,
al final dicen que el culpable fui yo además quieren meterse en la
vida de uno y eso es muy fastidioso.
-Vaya no lo había tomado por ese lado. -sin duda se sentía arrepentido
ya que se había dejado llevar por lo banal del asunto y no había
intentado ponerse en el lugar de su compañero.
-¿Ahora si me comprendes no? Es por eso que deje la banda. –soltó un
pequeño suspiro mientras volvía a su búsqueda de comida, esta vez en
la nevera.
-Ya veo, bueno cambiando un poco de tema, ¿ya te hablas con todos?
-preguntó mientras le quitaba una caja de leche para poder servirlo en
dos vasos, uno para cada uno.
-No vine aquí para socializar, solo para regresar a mi planeta. -dijo
mientras tomaba un pan de la mesa y se preparaba un sándwich.
-Hablas con todos, pero no con Chiesa, ¿Por qué? -se recostó sobre la
mesada viendo atento como preparaba su comida.
-Es porque no me importa. -guardó los ingredientes que habían sobrado
junto a la leche, antes de voltear a ver a Luke.
-Pero, no seas tan egoísta.
-Lo soy y ¿qué? No va a pasar algo grave. -Dayve explica.
-Dayve, reacciona.
-¿Que reaccione? Tú eres un idiota más como los demás con razón que no
me comprendes del todo. -Dayve toma su comida lista y decide dirigirse
a su cuarto.
-Hey, Dayve, ¡espera! -alzó la mano intentando detener con contrario,
sin llegar a alcanzarlo- "Supongo que no hay manera". -lo pensó medio
desganado.
Mientras tanto, Pherseo empezó a despertar lentamente, el dolor de su
cuerpo no tardó en aparecer junto al cansancio, notando como su cuerpo
estaba con varios moretones.
-¡Argh! *Qué dolor de cabeza. –se toca la frente- ¿Qué? ¿En dónde estoy?
-Estás en mi hogar, Pherseo. –habla un chico pelirrojo, con una coleta
baja y larga, de ojos turquesas.
-¿Cómo sabes mi nombre? ¿Quién eres? ¿Te conozco? -casi al instante
fijo su mirada sobre su captor.
-Ja, como si importara, me llamo Thanos, y soy uno de los comandantes
de Xander. –Lo miro con superioridad- ¡Háganlo ahora! –dio la orden de
forma clara.
-Ah... Pero ¿qué estás haciendo? –Se siente demasiado mareado, con
mucho miedo, suda mucho, desesperado y está olvidando algunos
recuerdos con su hija -Detente... ¡Detente!
-Como si fuera a parar. -dice Thanos en un tono sarcástico.
-¡Para! -en eso un recuerdo en su mente aparece... era de cuando
Chiesa estaba pequeña y se le veía que saludaba a su papá y cuando
pasa, se borra. - ¡Detente! -grita tan fuerte que hasta él mismo se
desmaya y no deja que le borren más recuerdos gracias a su Don.
-¡Maldita sea! Lo empeoré todo –tira un puñete a una de las paredes de
la nave. -"Este ya se está despertando, tengo que evitarlo, pero
¿Cómo?".
Y en la nave de los adolescentes... Luke no entiende porque Dayve se
había puesto así de repente y lo sigue hasta detenerlo.
-Es que eres un completo cobarde...- dijo sin mas, logrando con ello
que Dayve volteara.
-Eh… ¡no, no es eso! –Dice medio molesto y sonrojado al ser
descubierto- Luke sonríe tras la respuesta de su compañero, el ojiazul
volteó a mirar al piso, notando en este una estrella azul y
recogiéndola, no supo por qué pero el presentimiento de que era de
Chiesa se hizo presente, al parecer se había ido muy rápido a su
habitación y se le había caído.
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