Cómo un cielo estrellado 1 Capitulo 1

COMO UN CIELO ESTRELLADO 1 Capítulo 1

Capítulo 1: El comienzo

Era el año 2030, el planeta Tierra, lugar donde residían aún los seres humanos, siempre había sido víctima de diversos riesgos, entre estos los desastres naturales causados por el descuido mismo de la raza humana y su codicia, pero estaba a punto de ocurrir uno de los más fuertes que cambiaría la realidad que vivían.

Una joven de largo cabello rubio oscuro cenizo y liso, que poseía unos hermosos ojos verdes y cuyo nombre era Chiesa se encontraba en su habitación, sus dedos digitaban con agilidad las teclas de su computadora portátil, uno de sus grandes pasiones era saber acerca de los avances tecnológicos y los viajes interestelares. Estaba concentrada leyendo un artículo cuando de pronto sintió el suelo temblar, no era uno usual, este era tan fuerte que varios objetos de su habitación empezaron a caer, cuando se puso de pie para salir a evacuar sintió como su cuerpo era transportado de una forma misteriosa afuera de su hogar.
Se encontraba tan atenta en su búsqueda que no pudo percatarse que repentinamente había sido transportada a algún punto desconocido fuera de su hogar.

—¿Eh? Pero, ¿qué ocurrió? —Se preguntó mientras veía que la gente a su alrededor corría y unos cuantos más manejaban sus naves—. Disculpe, pero, ¿qué está pasando? —cuestionó a una mujer mayor que pasó cerca de ella.
—¿Es que acaso no te das cuenta, niña? Después de las réplicas, vendrá un fuerte tsunami, uno jamás visto. Aquellos que tienen dinero ya están hospedados en los montes más altos del mundo hasta que haya terminado, pero ni eso bastará para que exista…
—¿Qué? —No pudo seguir preguntando pues la mujer mayor se fue en busca de refugio.
—Muchacha, corre por tu vida… —escuchó que le decían algunas personas sin detener su paso.
Chiesa lo único que hace es correr, no lograba comprender lo que estaba sucediendo a su alrededor sólo que su cuerpo se movía con aquel instinto de supervivencia que poseía. Las fuertes réplicas no se hicieron esperar causando que las personas empezaran a sentir pánico, dejándose oír lastimeros sonidos de auxilio y terror.
No sabía cómo actuar ni a qué lugar dirigirse con exactitud, los gritos de las personas hicieron que girará la vista, pudiendo notar cómo grandes olas del tsunami se veían a los lejos, arrasando con todo lo que estuviera en su camino. Chiesa seguía corriendo llegando a reconocer una silueta familiar cerca suyo.
—¿Papá? ¿Qué haces aquí? —Su padre cuyo nombre es Pherseo, de ojos azules y de cabello ondulado color marrón que es medio largo. Se percataron que el tsunami se encontraba cerca de ellos, pero desaparecieron justamente antes de que el tsunami los alcanzara.
—Hija… ¿Te encuentras bien? —interrogó completamente asustado y con su respiración agitada, habían logrado huir a tiempo y transportarse a un lugar más alejado del tsunami.
No pudieron seguir conversando ya que una nueva vibración sobre el suelo se hizo presente, el cielo se había vuelto naranja amarillento, como si se tratara de otro planeta. Los derrumbes y los incendios sólo causaban que el pánico en las personas aumentará, entre aquella conmoción se pudieron divisar a varias naves que estaban fuera de la Tierra, las cuales se enfrentaban a las naves enemigas del planeta Rojo.
—¡Papá! —gritó Chiesa mientras se dejaba absorber por el miedo causando que su mente estuviera en blanco.
—¿Sabes qué? Vamos —su padre salió con ella y se pudo observar que todos están luchando mientras otros corrían a sus naves. Se divisaban un montón de criaturas extrañas invadiendo el planeta, seres humanoides con dragones, demonios, vampiros, hombres lobo, etcétera—. Hija, ¡corre! —exclamó a voz de grito su padre al tiempo que un vampiro lo atrapaba dejando a Chiesa sin saber a dónde ir.
—Pero, ¡papá! —pudo notar como su padre sacaba un arma de uno de sus bolsillos traseros del pantalón, extendiéndosela.
—Coge el arma y anda donde tu corazón indique —ordenó su progenitor. El vampiro lo sujetó fuerte y no le permite escapar, alzando el vuelo para poder llevárselo lejos.
—Padre… —Chiesa corrió siguiendo el pedido de su padre, notando como un muchacho corría a su lado, se percató que el chico poseía un color verde amarillento en sus iris, un color poco usual a su forma de ver, mientras que en su cabello corto rojizo oscuro sobresalían unas curiosas orejas de gato.
—Amiga… Yo sé a dónde tenemos que ir.
—¡Ya! —responde de forma súbita. “Sé que no se puede confiar mucho en los demás, pero ahora no me queda otra opción”, es lo que pasa por su mente.
Varios seres oscuros empezaban a bajar al suelo para llevarse a más personas, no dejándoles otra opción más que pelear. Chiesa tuvo que sacar el arma que le había entregado su padre y su compañero usaba sus garras para causar daño directo a sus enemigos.
Después de correr algunas calles llegan al lugar donde se encontraban pocas naves, suben y se preparan.
—Soy Luke… Un gusto conocerte —se presentó su compañero apenas estuvieron más tranquilos.
—Y yo soy Chiesa… También es un gusto conocerte —extendió su mano para
tomar la contraria—. Una pregunta… ¿Tus orejas son reales? —le cuestiona, pero luego se viene la imagen de su padre en la mente de Chiesa y su ánimo empieza a decaer.
—Sí —ríe—. ¿Algo llamativas, no? En la Tierra tomaba forma humana —pudo
notar el repentino cambio de humor de su nueva compañera—. ¿Qué te pasa? —pregunta Luke con un deje de preocupación.
—Ah… No es nada, pero…
—Te comprendo, quedarte sin familia, es muy doloroso, estoy muy seguro de que lo salvarás.
En ese momento Chiesa no lo miraba fijamente pero cuando termino de decir "lo salvarás" ella voltea sorprendida.
—¿Cómo es que lo sabes? —pregunta la rubia.
—Lo oí todo…
—Entonces… ¿Por qué no me ayudaste? —Ella se levanta molesta del asiento.
—Lo intenté, pero no pude… Muchos demonios me persiguieron, me taparon la vista y me distrajeron, se fueron cuando atraparon a ese señor.
—¡Genial! —suspiró frustrada—. Cómo quisiera que nada de eso hubiese ocurrido —reclama. “Pero por algo será que lo estoy pasando”, es lo que piensa.
“Tienes razón”, escucha una voz dentro de ella haciendo que Chiesa se sorprendiera.
—Chiesa… ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? —preguntó curioso Luke.
—Nada —responde a Luke luego de reaccionar de oír la voz misteriosa.
Al cabo de un buen rato Chiesa pudo percatarse que habían salido de la capa de ozono de la Tierra, fijando su vista en la misteriosa profundidad del espacio observando un rato las estrellas, nebulosas y galaxias que le dan una sensación de tranquilidad y calma en su corazón logrando con ello pacificar su interior.
De pronto, un montón de cápsulas espaciales, nombre por cómo se le conoce en ese tiempo, comenzaron a juntarse hasta quedar pocos, pero justo, un gran monstruo espacial ataca a una de las naves que iba a juntarse con la cápsula de Luke y Chiesa.
—¡Ah!... ¡Mira, Luke!
—Sí, voy a ayudar —Luke sale con un traje especial y ese monstruo quiso atacarlo y él lo evade con suerte, abre la compuerta de la nave dañada.
—¡Ten cuidado! —pide la rubia que observaba todo, suspirando aliviada al notar cómo su compañero llegaba a su objetivo y entraba a la cápsula dañada.
—Oye, ¿puedes salir? —dice Luke preocupado.
—Sí —respondió para ser ayudado por aquel desconocido.
Luke lo lleva hacia su nave, una vez ya dentro pudo notar que el tripulante de la nave dañada era un androide de esos modernos que poseen mucho conocimiento y son capaces de manejar naves, físicamente parece un humano con ojos amarillos y cabello color rubio.
—Chicos… Déjenme manejar la nave —se ofreció en agradecimiento por haber sido ayudado.
—¿Tú qué dices, Chiesa? —el chico-gato giró su vista para posarla en su compañera esperando por su respuesta.
—Me parece una buena idea, dejémoslo hacerlo.

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